jueves, 24 de septiembre de 2009

Capullito, Pistachito, Pequeña...

Un 23 de enero recibimos de manera totalmente una increíble noticia: Habías empezado a existir! Y hace dos meses! Recuerdo que varios lloraron por la felicidad que causaste; por el cambio que fuiste para nuestras vidas. Recuerdo que tu padre no estaba y aún no lo sabía, recuerdo su reacción cuando lo supo. Estaba feliz. Tu madre estaba feliz. Todos estábamos felices. Y no habías hecho nada!

Fuimos testigos de cómo crecías en el vientre de tu madre. Estábamos horas tratando de ver lo inquieta que eras. Tu madre siempre se quejaba cariñosamente de que no la dejabas dormir. A partir de la tercera semana de agosto sabíamos que llegarías cuando quisieras; estuvimos expectantes día a día, preparados para ir a darte la bienvenida. Luego de dos semanas, un 8 de septiembre, recibí lo que esperaba hace días: "Serás tía en pocas horas!". No dormí, sólo sonreía. En esta casa todos sonreían, todos se reían, todos estábamos felices, relajados, expectantes, sabiendo que pronto llegarías a  renovar nuestras vidas. Y no habías hecho nada!

A las 10:04 del mismo día por fin conociste la luz. Rasgos similares a tu padre, dijeron todos. Nadie podía dejar de mirarte, nos alegrábamos con tu tranquilidad, con tu sola presencia, con verte dormir, nos enojábamos si una enfermera quería llevarte. Queríamos tenerte con todos nosotros, verte, sonreírte. Nos ganaste a todos. Y no habías hecho nada!

Llegaste al cuarto día a tu casita. Te esperamos ahí, ansiábamos tu llegada, ver tus ojitos observarlo todo, tus manitos moviéndose, verte a tí en tu cunita. Llegaste por fin, pequeña, tranquila, con tu trajecito amarillo y tus ojitos abiertos. Estuviste varias veces en mis brazos, te quedaste dormida acomodada en mi hombro, atrapabas mis dedos. Vimos tu primera risa y sentimos cómo no podía haber nada malo en el mundo. Todo estaba bien, todo estaba perfecto. Nos sentíamos en paz con nosotros mismos y con los demás. Y no habías hecho nada!

Ahora me has cambiado. No puedo hacer nada mal, porque estás ahí, teniéndonos a todos ansiosos por verte otra vez, por tomarte en brazos. De pronto, lograste que en nuestra casa se respirara paz, se iluminó de repente, dibujaste sonrisas en nuestras caras y parece que no pretendes borrarlas. Tus pequeñas sonrisas, bostezos, estornudos, tus pequeños ojitos nos han cautivado a todos y nos tienes aquí, siempre presentes para tí, pequeña, pues nos has dado una nueva razón de vivir, una nueva razón para ser felices; una nueva razón para creer en ángeles y en milagros. Y aún no has hecho nada!

viernes, 22 de mayo de 2009

Un secreto segundo...

Es mucho más fácil pensar que ya se fue, a que sigue ahí. Porque no queremos asumir que alguien a quien amamos tanto nos haya olvidado. Preferimos pensar que ya no está.
Pero yo les aseguro que no es así.
Sólo que hay alguien muy desgraciado ocultándolo. Alguien demasiado fuerte.
Su nombre es Alzheimer.

Es bien dicho que en los cuentos de hadas el amor siempre es más fuerte que cualquier adversidad. Suena bien bonito. Hay quienes sueñan con eso, pero sólo está en su imaginación. Tal vez soy una de esas... pero prefiero pensar que fue real.

Hay mucha gente que sabe cuánto admiro a mi abuelo. Ha tenido una vida impresionante, desearía yo que la mía fuera una fracción de lo aventurera que fue la suya. Algo me contó él cuando yo era demasiado pequeña. Obviamente, no me interesaba, yo gozaba yendo a visitarlo únicamente porque me fascinaba subir por la escalera escondida en un clóset a una azotea, donde se veía todo Viña, y estaba lleno de libros y materiales que él solía usar para hacer esculturas y cuadros de cobre, su escritorio con lupas y papeles, donde se sentaba a escribir su poesía, fotos, trofeos, escritos, relatos. Disfrutaba revisando todo eso, aunque más de una vez él me retó cariñosamente. Puede ser que lo que yo sé de él lo haya aprendido leyendo, no escuchando. Simplemente, porque me aburría que repitiera siempre las mismas historias, las cartas de amor que enviaba a mi abuela, los meses de espera a su respuesta; cómo se las arregló para medir un faro en una isla desierta; cómo se entretenía con sus compañeros. Ahora pienso en ello y me parece fascinante, y quisiera escucharlas de su boca, aunque sea cientos de veces. O sus bromas, cuando repetía cada vez "Este... Este vaso. Este... Estefanía". Un error ortográfico sin importancia. También cuando leía en voz alta los poemas que me escribía a mí cuando era pequeña, o los que escribió a su gato, o a su madre,

Pero en su momento, no quería más. No quería escuchar por enésima vez lo mismo.
Nunca pensé que entonces debía disfrutarlo, que sería quizá la última vez que yo estuviera conciente de que él sabía quién era yo.

Ese tal Alzheimer empezó a invadirlo de a poco. El último recuerdo que tengo de él relativamente lúcido fue en su departamento, cuando articulaba pocas palabras y paseaba sin parar. "Éste es mi padre...", dijo, señalando una vieja fotografía.

No lo quise ver durante un tiempo, me dolía, extrañaba sus historias, extrañaba que me regalara cuadernos Amilac, extrañaba su poesía y el olor a papel viejo de la azotea de su casa. Las escaleras suaves, el clóset misterioso, los cajones que no se podían abrir si no se abría el primero; sistema de seguridad creado por él; ni las gomitas ocultas entre sus frascos de materiales.
Durante ese tiempo que por motivos no muy válidos que decidí "ignorarlo", de cierta forma, siguió "progresando" su invasor. Mi abuela ya no podía cuidarlo, él ya no hablaba nada, comenzó a ser torpe, y un día escuché que hablaban de él como algo horrible: "una carga".
Lloré escondida mucho tiempo... todo esto afectaba mucho a mi mamá, a mis hermanos, no quería que se sintieran peor viendo cuánto me afectaba a mí. Como hijos, mi mamá y sus hermanos, y como esposa, mi abuela, decidieron llevarlo a un hogar, donde estaría mejor cuidado y bien alimentado. Escogieron con cuidado una excelente casa de reposo, sabiendo que si no veía a sus parientes todos los días, los olvidaría por completo.
Así fue. Una vez acostumbrado a su nuevo hogar volví a visitarlo. Es atendido por señoras amables, pacientes, dispuestas a acompañarlo en sus largas caminatas. Quisiera ver sus caras de asombro si él contara tan sólo una de sus historias. Por supuesto, no reconoce a nadie.
Hoy fui a verlo. Estaba con mis papás y mi hermano. Él no lo había visto desde antes que empezara a vivir en esa casa. Le afectó demasiado. Hace años que no lo veía llorar.
Yo ya había estado ahí, viendo a mi tata, con la mirada perdida, sin perder su costumbre de silbar, aunque ahora apenas emite sonido. Camina de lado a lado, aferra con fuerza las manos que le ofrecen, pero no mira a ningún lado, no va a hacer nada especial a ningún lugar. Sólo... caminar.

Pero hoy, estando a su lado, en cuclillas, acariciándole la mano con ternura, sonriéndole... desconozco si fue producto de mi imaginación por un deseo poderoso, oculto, o fue real.
Aferró mi mano con fuerza, me miró a los ojos...
"Stefanía..."
Un hermoso segundo. Un precioso segundo que espero sea lo último que olvide cuando mi hora llegue.
Cuando vi que su mirada volvía a perderse, rompí a llorar de una manera descontrolada, confusa entre la felicidad y la tristeza. Lo guardaré como tesoro secreto para siempre en un rincón de mi corazón que ni el Alzheimer más poderoso podría encontrar.

domingo, 17 de mayo de 2009

You may say I'm a dreamer...

Hay gente que sueña con un día en que despierte y mágicamente todos lo quieren.
¿Sería lindo?

Nah.

Lo contextualizo para mi realidad y mi percepción, claro. Pero dudo que sería agradable despertar y que mágicamente todos me aman. ¿Qué porcentaje de ese grupo me conocería realmente? Bastante bajo. Incluso, personas que ahora supuestamente son mejores amigos me conocen apenas. O no entienden por qué hago lo que hago.

Es bastante común que ciertas personas acudan a mí a pedirme consejo, y después lo tratan como mierda, no lo siguen, y terminan mal. No digo que sea una gran consejera... a veces me equivoco. Y mis consejos no sirven para todos. Por eso destaco "ciertas". Y aún así, esas personas recurren a mí una y mil veces pidiendo consejo.
En realidad, todo este párrafo es una porquería. No viene al caso ni tiene nada que ver con lo que quiero decir.
En realidad no quiero decir nada.... solo dejo mis dedos fluir por estas teclas desgraciadas que no hacen más que meter ruido. Pero hacen palabras bonitas a veces.
Cuando yo estoy mal, casi nunca lo digo. Primero, porque no lo voy a andar diciendo a gente que no me importa. Y segundo, porque no quiero que la gente que me importa se preocupe por mí y asuma mis problemas como propios. Después piensan que tengo "miedo" de confiar en la gente...
A veces cometo errores pero soy una persona que ama demasiado. Amo a mis amigos... a los reales... a mi familia... y antes que en mí pienso en ellos. A mí me impota una mierda explotar, mientras no explote me aguanto el dolor de cabeza, y no hay nada más que odie que explotar frente a quienes quiero porque no quiero verlos mal por causa mía. Luego, me retan porque no los dejo ayudarme... pero pucha... sé que tienen sus propios problemas y no quiero agobiarlos con los míos.

La verdad, es que estoy súper aburrida.

No me refiero a que estoy aburrida ahora. Simplemente, estoy aburrida de la semana, de todo en general... de... "oprimirme" a mí porque mi locura completa cae mal a la gente con la que convivo de lunes a viernes. No finjo ser alguien que no soy, eso jamás, pero si siendo un cuarto de lo que soy realmente me consideran una freak... wow, es dificil no poder "gastarme", así que voy al gimnasio.
Eso... también de la rutina diaria... clases... PSU... conversas sobre preu... casa. Y como casi todos toman preu tengo que vivir la rutina casi sola. Así que llego tarde a mi casa. Eso es genial! me quedo en talleres, al gimnasio, o duermo. Aún así, esa soledad termina aburriendo. Sin embargo debo reconocer que encontré dos cosas que me gustan mucho: el gimnasio y el teatro.
Y también por supuesto estoy aburrida de mi increíble capacidad de aburrirme tan rápido. Agradezco por lo mismo que los amigos cuya compañía más disfruto vivan lejos y no los pueda ver tan seguido.
Y finlamente, aburrida de la gente que me decepciona, de cierta forma... gente que se ve tan prometedoramente original, única, algo desquiciada, que cuando ya la conozco mejor es tan normal y común....
Tengo algo de miedo a que eso pase con gente que ya conozco "mejor" hace tiempo...
A veces necesito mi dosis de bizarrez. Tanto guardar mi locura por tanto tiempo terminará acostumbrándome, luego olvidaré quién soy, después tendré crisis de identidad, me convencerán de que soy una tipa normal, y me perderé para siempre. No quiero perderme a mí! Y menos quiero perderlos!

La otra vez soñé que me juntaba con una amiga a observar un trozo de pastel. Lo peor es que en la vida real, esa tipa no es amiga mía.

Shaolín para todos.

sábado, 25 de abril de 2009

Te quiero mucho....

Pese a que nunca fui capaz de decírtelo directamente, sólo mis intentos tal vez no exitosos con regalos pudieron haberme hecho creer que ya lo asumías. Aún pienso que lo asumes, pero me gustaría decírtelo en palabras.
Aunque esto no lo leas nunca quisiera expresar lo importante que has sido para mí.
Porque me conoces desde antes de nacer. Porque conoces a mí mamá desde antes de nacer. Eres tan cercano para mi familia que existe un lazo irrompible y un amor incondicional. Eres mi familia. Pero para mí eres más cercano aún. Yo no te escogí como mi padrino, pues era muy pequeña, quizá ni siquiera había visto la luz y no conocía más sonido que el latir del corazón de mi mamá. Te escogieron y aceptaste. Y hasta ahora pienso que no podrían haber elegido mejor.
Ustedes dos me han enseñado tanto, sin saberlo tal vez. Y han significado mucho para mí. Los admiro de una manera increíble por ser tan esperanzados. Pese a los golpes que han recibido han sabido levantarse.
El montón de golpes fuertes e incansables que están recibiendo ahora también es incapaz de dejarlos en el suelo. Han caído. Yo también. Pero siguen de pie.
Y tú sigues de buen humor. ¿Quién más que tú podría mantenerse de buen humor pese a todos estos problemas? Solo tú. Este enemigo invisible podría desgarrar todo de ti, pero tu corazón parece ser indestructible, o inalcanzable. Porque es tan grande y sincero que no piensas en lo que va a pasar, sino en ser feliz ahora, hacer feliz a los demás ahora, y lo seguirás haciendo siempre, porque no creo ser la única que piense que no será necesario decir adiós. Porque el lazo que hemos creado contigo, el lazo que has creado con todos nosotros, es demasiado poderoso como para que sólo una etapa concluyente de la vida sea capaz de destruirlo. Para mí, estarás siempre. Por eso quisiera decirte que te quiero mucho. Mucho más de lo que podrías sólo asumir.

Hasta pronto!

sábado, 14 de febrero de 2009

Can you look at yourself when you think of what you've left behind?

Skid Row tiene letras muy sabias. Iron Maiden también. Voy a empezar esto con un pequeño contraste:

Is it all just wasted time
Can you look at yourself when you think of what you've left behind?
Is it all just wasted time
Can you live with yourself when you think of what you've left behind?

Wasted Time, Skid Row.

So, understand
Don't waste your time always searching for those wasted years
Face'em, make you stand
And realize you're living in the golden years

Wasted Years, Iron Maiden

¿A cuál habría que tomar más en serio?
Skid Row toma el pasado como una sombra que nos sigue. Una sombra oscura que no nos dejará vivir. Iron Maiden toma el pasado tan sólo como eso, el pasado, y que mejor nos dediquemos a vivir. En el contexto de la letra no es tan así, pero son esos puntos a los que quiero llegar.
No es necesario decir que el pasado nos seguirá toda la vida, siempre hay algo que nos marca, y siempre hay algo que quizá queremos olvidar, o revivir. Una traición de la que estemos arrepentidos, o el primer beso, o los momentos con un ser querido que ya no está.
Me pregunto cuántas veces yo habré dejado la llave del agua corriendo, sólo como rebeldía en el colegio, o cuántas veces hice pataletas por no querer ir a ver a mis abuelos, o cuántas veces ignoré a alguien que me necesitaba, desde un amigo hasta una persona pidiendo limosna. Son cosas pequeñas, pero pienso su efecto ahora. No fui la única que dejó la llave del agua corriendo, y se estima que pronto serán las guerras por agua. Ahora quisiera estar todo el tiempo con mis abuelos, y volver a vivir, y aprovechar, y disfrutar todos esos momentos que en ese entonces no me interesaban, y ahora que rezo por solucionar ciertos problemas, pido una señal, qué debo hacer para poder solucionar esto. Cuántos harán eso, se preguntarán lo mismo. En ese momento recuerdan a un pariente que está enfermo y no van a visitarlo. O pasa alguien pidiendo algo que comer, y lo ignoramos. Tal vez me equivoque y no sean señales ni nada, pero no me arrepentiré por hacer esos pequeños gestos de bondad. Hoy día pasó por mi casa una señora pidiendo zapatos, la persona que contestó el citófono le dijo que no. Cuando lo supe, pedí un par de zapatos y corrí a entregárselos. Juro que la cara de agradecimiento y felicidad que puso ella me dejó muy contenta. Le deseo un lindo año.

Ahora respondo la pregunta.

Yes, I can look at myself when I think of what I've left behind.

No puedo evitar arrepentirme de muchas cosas, pero eso no impide que ahora viva mi vida.

I realized I'm living in the golden years.

Porque disfruto cada momento con cada persona, porque aprendí de mi pasado, aprendí que debo aprovechar cada momento, hacer hoy todo lo que pueda hacer hoy. Aún no he hecho muchas cosas, quizá no todas resulten bien, pero nadie sabe qué pasará mañana.
Porque ya no ignoro a quien me necesita, aunque no me necesite realmente. La gente suele ignorar a los que piden en las calles porque "qué tal si es mentira? qué tal si es un engaño?". Yo me pregunto... "qué tal si es real?". La sensación de satisfacción es agradable. En mis pocos años de vida descubrí que mi felicidad radica en gran parte por la felicidad de la gente que amo. Y a más de alguno se lo he dicho.
Porque no añoro tener ciertas cosas, sino que disfruto lo que tengo. A veces dejo el plato de comida, pero hay quienes ni siquiera disfrutan el privilegio de tener una buena educación, ni el de tener agua, ni el de tener luz eléctrica. Algunos ni siquiera disfrutan el privilegio de tener buenos amigos.

Y tú... puedes mirarte a ti mismo cuando piensas en lo que has dejado atrás?... o estás viviendo los años de oro?