martes, 4 de octubre de 2011

Doble ataque terrorista.

Ayer estaba caminando por los bellos senderos de la universidad, donde hay ríos y piedras talladas, todo bajo la fresca sombra que dejan los árboles del bosque, cuando aparece mi hermano, muy preocupado, informándome que ocurrió un incendio en cadena, intencionado, que afectó a 9 estaciones de metro centrales, dejando aproximadamente 900 víctimas fatales. En lugar de tener clases, íbamos a tener una charla informativa sobre esta tragedia, una de las más grandes acontecidas en la historia de Chile. Sin embargo, esta actividad no pudo llevarse a cabo, pues el profesor que iba a dar la charla había muerto en el ataque.
Entonces mi mamá me despertó.
Ayer en la tarde fui al mall con mi hermano, y le estaba contando el sueño del incendio, cuando lo llama por teléfono la polola. Cuelga asustado y me dice "corre". Empieza a correr y lo sigo, hasta que llegamos a la salida del cine. "¿Qué onda, qué pasa?" le pregunté. "Va a explo-" y se escucha el sonido de una bomba estallando, que alcanzó hasta apenas unos metros de donde estábamos. Alcancé a quedar menos de un segundo en una impresión enorme causada por cuerpos volando, producto de la explosión, cuando mi hermano me grita "Cresta, ¡corre!". Sigo corriendo no sé a dónde, hasta que llegamos a las afueras del mall. "Explícame, qué onda, qué pasa!" "Unos terroristas pusieron bombas en el mall, lo anunciaron segundos antes de la primera explosión... Ella lo vio en las noticias y me llamó altiro. Nos salvamos por poco". Entonces, vimos a muchos hombres con la cara cubiertas,  entrando a chorros al mall, lanzando piedras, disparando sus metralletas, ¡querían matarlos a todos!, y cuando nos vieron, nos pusimos a correr.
Corrimos hasta encontrar un lugar temporal donde escondernos, pues nos encontrarían ahí tarde o temprano. Por suerte, apareció la polola de mi hermano a tiempo, nos subimos a su auto, y a máxima velocidad nos sacó de ahí. Creímos estar a salvo, pero en poco tiempo nos alcanzó un grupo de ellos, amenazándonos.
"Lo siento..." dijo ella, y se bajó del auto. Fue entonces que me llegó un piedra muy fuertemente, golpeándome la cabeza y dejándome inconsciente.
Y desperté con la luz del sol en mi cara.

lunes, 21 de febrero de 2011

Alerta Roja en Valparaíso!

Ya iban cerca de 3 días que en las noticias sólo hablaban de la poderosísima tormenta que estaba atacando despiadadamente a Valparaíso. Al principio me preocupé por mis abuelos, que son de Viña, pero cuando confirmaron que ese sector estaba fuera de peligro me quedé tranquila.
No me duró tanto. Estaba conversando como siempre hacía con un buen amigo, pero estaba diferente.
-Oye, ¿te pasa algo?
-Sí, estoy preocupado.
-¿Por qué? ¿Qué pasa?
-Mi mamá y mi hermana están en Valparaíso.
Mierda, me dije.
-Y has sabido algo de ellas?
-No, nada, e ir sería un suicidio. Tendré que esperar no más a ver que pasa.
-No digas eso, yo te acompaño. Vamos.
Llegamos a Viña en su auto porque ningún bus estaba haciendo ese tramo, por el peligro. Desde bien lejos se veían los rayos cayendo en una ciudad completamente inundada. Habían pocas personas, y todos en bote. Los que tenían dónde ir ya se habían escapado.
-No se habrán ido?
-No. Me habrían llamado.
Tomamos un bote, navegamos sobre esa nueva Atlántida, mientras veíamos rayos caer y caer. Parecía que fuera la hora más oscura de la noche, cuando era pleno día.
No encontrábamos a nadie y estábamos por rendirnos, y en el camino de vuelta surgió un par de brazos desde el agua, aferrándose con la poca fuerza que tenían al bote.

Ahí desperté.

domingo, 16 de enero de 2011

Año loco.

¡Van tan pocos días del año y ya han habido tantas cosas!
El año partió como el hoyo. O sea, el carrete de año nuevo estuvo entretenido. Luego, los dos días siguientes, en vísperas de "entrega de resultados PSU", tuve harta compañía que me daba ánimos y me tranquilizaba. Aunque estaba tranquila, era improbable que no quedara en física en la cato, porque igual había tenido, cuando menos, 750 puntos en mate.
3 de enero, 00:00. Puntajes que ni me alcanzaban para física. 702 en matemática. Claro, había subido en ciencias, pero necesitaba matemática. Bueno, tendría que hablar con mis papás por el tema de irme a Concepción. Postulé de todos modos a la cato, astronomía y física, y astronomía en la de conce, como siempre se había conversado.
3 de enero durante el día, destruida. Al día siguiente mi papá empezaba sus vacaciones e íbamos a salir a comer, así que ahí planteaba el tema, aprovechando que tendría la opinión de todos.
Además, había que ver el tema de la matrícula, porque mis papás se iban de vacaciones y tendría que hacerlo mi hermana.
Bueno, no me acuerdo bien de como fue, pero mas o menos pasó así:

Papá: Paulina, el 13 entonces tienes que matricular a la Stef por internet. Te tienes que sacar una foto y hacer todos esos trámites... no hay que ir a San Joaquín hasta un tiempo más...
Stef: Y si no quedo en la cato?
Papá: ¿Pero por qué tan pesimista? Sí vas a quedar en la cato.
Stef: ¡¿Y si no?!
Papá: ¡¿Tiene sentido ser así de negativa?!
Stef: ¡¡No es de negativa, es tener bien claras todas las opciones!!
Papá: ¡¿Y cuáles serían tus opciones?!
Stef: ¡Vendría la universidad de conce, como habíamos conversado!
Papá: ¡¡Tú haces preuniversitario de nuevo, a conciencia, antes que irte a esa ciudad terremoteada!!

Me quedé callada, parece que no me iban a hacer caso con eso. Y al día siguiente se fueron temprano. Y al subsiguiente, mi hermano me dejó de hablar.
Algunos me vieron llorar por lo mal que estaba con eso. Quería hablar con él, pero no me atrevía... era tan seco para hablarme...
Fueron varios días que estuve completamente sola. Nunca hablo demasiado con la Lore, y la Pau no vive en mi casa. Así que hablaba con ella por teléfono. El lunes no aguanté más y el martes me fui, necesitaba respirar. Pero no estaba tan tranquila, el miércoles daban los resultados de las postulaciones.
Y los mismos que me vieron llorar antes me vieron llorar otra vez. No había quedado en la cato y las posibilidades de correr tantos puestos en la lista de espera era mínima. Llamé a los que había prometido, dejando a mis papás para el final. Pero tuve que hacerlo de todos modos.
Lo único que propusieron fue estudiar otra carrera en una privada. Me puse a llorar como idiota. Y me fui camino a mi casa.
En el bus, le mando un mensaje a mi sicóloga.
En el metro, mi hermano me llama diciendo que mejor vaya a la casa de mi hermana. Redireccionando...
Más adelante en el metro, mi hermana me llama para decirme que estaba entre las primeras seleccionadas en Astronomía en la UdeC. Y qué, no me iba a poder ir a estudiar. Y me felicita.
Lloro intermitente todo el camino. Odio llorar. No por verguenza, pero a veces es tan inútil... oh, pero me sentía tan mal!
Llego a la casa de mi hermana. ¡FELICIDADEEES!, me grita, me abraza... y me pongo a llorar. De nuevo, pero mucho más.
¡QUÉ ME IMPORTA HABER QUEDADO SI NO PODRÉ IRME DE TODOS MODOS!
Igual le hice caso y empecé a buscar residencias. Cuando me tranquilicé, ella me dice que ya había hablado con mis papás, y que no me esperanzara, pero al menos están más abiertos a diferentes posibilidades. Y me dice que yo tendré que hablar con ellos. Obvio, había que tomar decisiones en menos de un día.
Busqué pensiones, residenciales, el procedimiento de matrícula, el precio de los pasajes, me comí un manjarate, descansé, jugué con mi sobrina.
Al rato llega Angelo, que me abraza y me felicita. Por la cresta, no quiero más felicitaciones, pero parece que mi hermano me devuelve la palabra...
Me dice que había hablado con mis papás, que están considerando el que yo me vaya a conce, y me siento mejor... hasta que me dice que tendría que hablar con ellos.
Goddamit, si sé que tengo que hablar con ellos, pero no quiero!
Seguí buscando pensiones, y mientras tanto, mis hermanos me decían que yo siempre tuve la razón, fue muy malo de parte de mis papás no haber querido ver todas las posibilidades, y que se lo habían dicho.
Bueno, ya me siento mejor.
Encuentro una pensión que me tinca bastante, llamo, y me gusta más.
Y ya va siendo tarde y tengo que llamar a mis papás. Crap.
Pero bueno, fue una conversa emocionante que olvidé. Sólo que me dieron el permiso para matricularme, con la condición de que estuviera atenta a las listas de espera y diera la PSU otra vez.

Eso. Ahí, miércoles 12 de enero, termina lo horrible del año. Y en la noche de ese día todo mejora increíblemente.
Me reconcilio con mi hermano. O el se reconcilia conmigo, como sea.
Se me quitan todos mis dolores, excepto el de coxis.
Y en general, la relación con mis hermanos va mucho mejor. Y mis papás empiezan a tratarme como una persona de 19 años y no de 13, dentro del trato que se puede captar por teléfono.
Mi sicóloga me felicita cuando le cuento todo esto. Ahora sí que acepto felicitaciones. Y me recalca que debo retar a mis papás por no haberme hecho caso del "y si no...?". Como si no tuviera presente hacerlo.
En fin, empiezo a sentirme mucho mejor conmigo y con mi familia. Sólo me nacen las ganas de ver a mis papás pronto; fue una decisión grande tomada por teléfono. Me habría gustado conversarlo cara a cara.
Me matriculé, el sábado no corrieron las lsitas de espera... para mi alivio, casi. De ociosa, estuve revisando viejos e-mails que yo he mandado y viejas cosas que he escrito para mí, y desde chica tenía ese deseo de irme a estudiar a otro lugar.
Y resulta que ese lugar tendrá el plus de tener el clima que a mí me gusta. Así que ya estoy muy motivada con la idea.
El miércoles me voy a terminar los trámites, reservar la pensión y todo eso. Así que de verdad, estoy feliz!!
El único pero que veo de momento, que es grande y gordo, pero no mas bravucón que mi motivación, es el cuánto voy a echar de menos a todos. Y la personita que más espacio ocupa en ese enorme "todos", irónicamente, es mi Lau. Sí, ella es a la que más me va a costar decirle chao, sobretodo cuando vea su manito diciéndomelo, cuando se suba al auto de vuelta a Santiago....

.... dándose iniciada, para mí, una experiencia que me seguirá toda la vida!

ASTRONOMÍA EN UDEC..... here we go!