Un 23 de enero recibimos de manera totalmente una increíble noticia: Habías empezado a existir! Y hace dos meses! Recuerdo que varios lloraron por la felicidad que causaste; por el cambio que fuiste para nuestras vidas. Recuerdo que tu padre no estaba y aún no lo sabía, recuerdo su reacción cuando lo supo. Estaba feliz. Tu madre estaba feliz. Todos estábamos felices. Y no habías hecho nada!
Fuimos testigos de cómo crecías en el vientre de tu madre. Estábamos horas tratando de ver lo inquieta que eras. Tu madre siempre se quejaba cariñosamente de que no la dejabas dormir. A partir de la tercera semana de agosto sabíamos que llegarías cuando quisieras; estuvimos expectantes día a día, preparados para ir a darte la bienvenida. Luego de dos semanas, un 8 de septiembre, recibí lo que esperaba hace días: "Serás tía en pocas horas!". No dormí, sólo sonreía. En esta casa todos sonreían, todos se reían, todos estábamos felices, relajados, expectantes, sabiendo que pronto llegarías a renovar nuestras vidas. Y no habías hecho nada!
A las 10:04 del mismo día por fin conociste la luz. Rasgos similares a tu padre, dijeron todos. Nadie podía dejar de mirarte, nos alegrábamos con tu tranquilidad, con tu sola presencia, con verte dormir, nos enojábamos si una enfermera quería llevarte. Queríamos tenerte con todos nosotros, verte, sonreírte. Nos ganaste a todos. Y no habías hecho nada!
Llegaste al cuarto día a tu casita. Te esperamos ahí, ansiábamos tu llegada, ver tus ojitos observarlo todo, tus manitos moviéndose, verte a tí en tu cunita. Llegaste por fin, pequeña, tranquila, con tu trajecito amarillo y tus ojitos abiertos. Estuviste varias veces en mis brazos, te quedaste dormida acomodada en mi hombro, atrapabas mis dedos. Vimos tu primera risa y sentimos cómo no podía haber nada malo en el mundo. Todo estaba bien, todo estaba perfecto. Nos sentíamos en paz con nosotros mismos y con los demás. Y no habías hecho nada!
Ahora me has cambiado. No puedo hacer nada mal, porque estás ahí, teniéndonos a todos ansiosos por verte otra vez, por tomarte en brazos. De pronto, lograste que en nuestra casa se respirara paz, se iluminó de repente, dibujaste sonrisas en nuestras caras y parece que no pretendes borrarlas. Tus pequeñas sonrisas, bostezos, estornudos, tus pequeños ojitos nos han cautivado a todos y nos tienes aquí, siempre presentes para tí, pequeña, pues nos has dado una nueva razón de vivir, una nueva razón para ser felices; una nueva razón para creer en ángeles y en milagros. Y aún no has hecho nada!
El refugio que aún respira en el recuerdo
Hace 1 día

Me alegra que lo hayas públicado ^^. En too caso, ya te comenté todo lo que podía comentar personalmente a tí :P
ResponderEliminar