De regalo de navidad, mis papás me dieron vacaciones en EEUU. Genial! Acompañada de ellos, por supuesto. Partiríamos hoy mismo.
En el aeropuerto teníamos que subir varios pisos en escalera mecánica para tomar el avión. Uno de los muchos pisos era un basural. Había muchas bolsas de basura llenas, grandes. Detrás de ellas me pareció ver gente...
-Mira-me dice mi mamá.-Esas son las prisioneras.
Y en efecto, eran 6 ancianas, con las muñecas esposadas atrás, amordazadas, consumidas por el tiempo y la debilidad.
-Pero mamá... tenemos que ir a sacarlas de ahí!!!
-No podemos. No nos corresponde a nosotros...
-PERO TENEMOS QUE HACERLO
-Stefania, por favor, déjalas...
Verlas en ese estado, ver sus rostros suplicantes, ver sus cuerpos encogidos... lo único que me causaba era el aumento del deseo de sacarlas de ahí.
Volví a ese piso. Estaban muy fuertemente amarradas, pero podíamos sacarlas de ahí. Veía la esperanza en sus ojos que me miraban fijo.
Me di la vuelta para ir a conseguir algo que me ayudara a desatarlas, y me encontré con un pequeño grupo de personas que también las quería rescatar.
Con ellos, éramos 6.
Cada uno de nosotros se dirigió y dedicó a una anciana. La que yo liberé era muy pequeña, estaba flaca, desnutrida, y era de piel negra. La llevé en mis brazos, apenas pesaba, pero ella celebraba, sólo quería salir a celebrar.
Ahí desperté.
El refugio que aún respira en el recuerdo
Hace 3 días

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